Estimulantes del Sistema Nervioso Central

Se consideran estimulantes al grupo de sustancias que producen un incremento de la actividad del Sistema Nervioso Central, es decir, incrementan la actividad de diversos centros nerviosos. Muchas de ellas, a dosis convencionales son capaces de producir convulsiones, ya que estas se deben a una estimulación excesiva del cerebro, del tallo cerebral o la médula espinal. Lo que puede generar alteraciones graves en los centros respiratorios y el centro vasomotor (este último es el que regula la tensión arterial) a consecuencia de la intoxicación.

Son muy adictivasSon muy potentes y generan una sensación de gran placer. Por ello se les conoce como reforzadores positivos, ya que el usuario, busca consumir más y más sustancia.
Por su potencia se clasifican:
a) Estimulantes Mayores:

  • Cocaína
  • Anfetaminas y derivados

 

b) Estimulantes Menores:

  • Nicotina (Tabaco).
  • Xantinas: Cafeína, Teobromina, Teofilina.

 

Influencia parental sobre el consumo de tabaco, alcohol y drogas.

Influencia parental sobre el consumo de tabaco, alcohol y drogas.

INFLUENCIA PARENTAL SOBRE EL CONSUMO DE TABACO, ALCOHOL Y DROGAS

En la sala de espera se encontraba Mateo. Acudió por primera vez a consulta “traído” por su madre. Desaliñado, vestido con ropa deportiva esperaba prácticamente recostado en el sillón, con los audífonos del Ipod audibles a distancia trataba de aislarse de la engorrosa situación que significa ser condicionado a recibir tratamiento psiquiátrico a consecuencia de ser sorprendido en el colegio con “tachas” en la mochila. Pasa al consultorio sin retirarse los audífonos, mira apático alrededor y solo se quita un auricular. Pensé que era la primera vez que daría sesión con soundtrack integrado, así que para participar del ambiente le pregunté que escuchaba. Para mi sorpresa escuchaba “You Can’t Always Get What You Want” de los Rolling Stones y a través de el coro de esa canción se tejió un puente intergeneracional que me permitió aproximarme a él, la estrofa dice:

“No siempre puedes conseguir lo que deseas pero si lo intentas, algunas veces podrás encontrar lo que necesitas”.

 

Acompañar a Mateo durante esa tarde en la cual con pasión adolescente se debatía entre su Deseo y la ansiedad de “lo que le dicen que necesita para poder Ser” fue realmente un placer. Al final de la sesión, le pregunté cómo había “descubierto” a los Rolling Stones y más sorprendido quedé cuando me dijo que su abuelo materno coleccionaba acetatos originales – ¿pues cuantos años tiene Mick Jagger? – busqué en la red: ¡en julio cumple 67 años! Este dato por irrelevante que parezca me cuestionó de camino a casa pues evidentemente la brecha generacional fue cubierta por un gusto compartido.

 

Analizando: Mateo forma parte de la tercera generación que incursiona en la tundra de las sustancias psicoactivas y los fenómenos culturales que nos situaron a él y a mi en medio de ella globalizaron nuestro entendimiento. Su abuelo creció durante la década de los 60 y 70´s, momento histórico en el cual el consumo de tabaco, alcohol y drogas se extendió desde Europa a América del norte y paralelamente influenció a América latina, cimbrando con ello, el cerco moralizante de las instituciones (la Iglesia y el Estado) y penetrando la familia como legado cultural. Mateo sabía que su abuelo consumió LSD, marihuana y actualmente tiene un tabaquismo tan grave que le ha costado el segundo bypass, el primer cigarrillo que probó fue un Raleig de la cajetilla de su abuelo. Sus padres son de una vida social donde se bebe, se fuma: “ellos le enseñaron a beber” y desde los 12 años bebe alcohol cada fin de semana. Su madre usa drogas de “prescripción que obtiene sin receta” para dormir con las cuales Mateo se “baja” las tachas. Su hermano y primos usan cocaína y “tachas”. Mateo ha usado crack, extasis, marihuana, Special K, LSD y peyote.

 

Este fenómeno, desde la perspectiva del aprendizaje social, establece la siguiente triada:

1) Los niños y adolescentes en primer lugar ven como modelo e imitan la conducta de consumo de los miembros de la familia (padre, madre, hermanos, tíos y primos); en segundo de compañeros y en tercer lugar de maestros. Esta conducta se manifiesta durante el juego, por ejemplo, menores que ven fumar a sus padres y que de pequeños juegan a que fuman, tienen 85% más posibilidad de adquirir dependencia a nicotina que aquellos que no presentan esta conducta durante las actividades lúdicas.

2) Los niños y adolescentes que adquieren dicho modelo adoptan los mismos patrones de autoadministración, es decir, consumen en frecuencia y cantidad similar a la de los padres, sin embargo inician a edad más temprana. Paralelamente adquieren la conducta asociada al consumo: fumar mientras se va al sanitario o cuando se bebe café en reuniones sociales; beber alcohol hasta la embriaguez durante las festividades ; consumo de crack o solventes inhalables previo a cometer actos delictivos etc.

3) Una vez adquirido el patrón se refuerza esta conducta a través de los íconos que rechazan los padres (cantantes, actores etc.) y de los que aceptan (narcorridos, “San Malverde”, Telenovelas, etc.)

 

Claramente existen estudios que asocian factores hereditarios, rasgos de personalidad y crianza al fenómeno del consumo de drogas. La mayor parte de ellos coinciden en los siguientes rasgos en estas generacionales característicos:

· Presencia de trastornos depresivos o de ansiedad.

· Bajo nivel intelectual o deficiencias cognitivas aisladas.

· Bajo control de impulsos (apostadores ó compradores compulsivos), agresividad, habilidades pobres para la solución de problemas y baja acertividad.

· Pobre modulación afectiva (teatrales).

· Muestran dificultad para atender las necesidades básicas y emocionales de sus hijos, así como para establecer límites y disciplinar efectivamente durante la infancia.

· Grave dificultad para establecer comunicación e involucrarse emocionalmente con sus hijos durante la adolescencia, así como para vigilar y contener su conducta.

· Los padres durante la adolescencia se sienten amenazados y tienden a ejercer criticas severas, juicios de valor (“niño cochino, niño malo” “de niño eras taaaaaaaaannnnnn educado…. ¿!Qué te pasó?), comparación con los hermanos (ver el caso Camila, blog de semana anterior) y doble mensaje (¿sí eres tan inteligente por qué haces tantas estupideces?, eres muy bonita pero estas pasadita de peso, etc).

 

Mateo dejó de manifiesto que el consumo de sustancias psicoactivas “es parte de su vida”, expresó muy baja percepción de riesgo frente al consumo y quedó claro que los modelos fueron adquiridos dentro del ámbito familiar y que los padres ejercieron una influencia directa sobre los valores, actitudes y creencias de Mateo al respecto de las sustancias.

 

Planteo las siguientes preguntas:

¿La familia de Mateo es responsable del consumo de drogas?

¿El gen podrido de la drogadicción es mas bien un rasgo evolutivo del ser humano? 

¿Usamos drogas por no tener lo que deseamos y no ser quien necesitamos ser? 

¿Ante el abandono y la agresividad pasiva de sus padres Mateo emplea las sustancias como un método para anestesiarse? 

¿Las drogas en lugar de “ser parte de su vida” “son su vida” y lejos de ellas no sabría como integrarse a una sociedad con pocas opciones y mínimos espacios? 

¿ Los padres “me trajeron” a Mateo para que yo se los educara? ¿para que yo “hablara con él? ¿para que yo lo escuchara? ó ¿simplemente para que no fuera expulsado de la escuela?

Si bien es cierto que a lo largo del desarrollo evolutivo los hijos van dependiendo cada vez menos de la familia y más de los amigos y compañeros para obtener soporte social y emocional, para desarrollar normas expectativas de conductas adecuadas, también lo es que los padres juegan un importante papel en la selección del grupo de iguales con el que se relacionan sus hijos. Los niños tienden a elegir compañeros que proceden de familias con un sistema de valores similares a aquellos que tienen sus padres y su familia (para bien o para mal). Las áreas en las que suelen ejercer mayor influencia los amigos y los compañeros son las relacionadas con la moda, el argot y las actividades en las que se implican , mientras que los padres ejercen una influencia duradera sobre los valores, actitudes y creencias de sus hijos y sobre las decisiones que pueden tener efectos a largo plazo.

 

La existencia de factores de protección en el ámbito familiar como: convencionalismo, equilibrio, ajuste materno y fuertes vínculos de apego en la familia, puede compensar el riesgo que afecta a los hijos cuando se relacionan con los amigos y compañeros que consumen drogas.

 

El siguiente blog hablará sobre la influencia materna en el consumo de tabaco, alcohol y drogas. Agradeceré me hagan llegar sus y comentarios.

Dr. Félix Aranday.



La Ilustración pertenece a la colección de LeLarve, “Queso de Limburgo”

Técnica: Digital. Tamaño: 53x39cm, Giclée, Papel liberón 300gr.

COSTO: $ 3800 m.n. más gastos de envío

http://lelarve.blogspot.com/
Mátate Tete… de preferencia contra un poste

Mátate Tete… de preferencia contra un poste

“Respeto tu derecho a estar ebrio y conducir siempre y cuando no te estrelles contra la camioneta de mi esposa y de mi hija”

Los accidentes de tránsito cobran la vida de unos 15 mil mexicanos cada año; son la cuarta causa de muerte en el país y el principal motivo de orfandad a nivel nacional, señaló el especialista del Instituto de Geografía (IG) de la UNAM, Luis Chías Becerril. Por otra parte, datos de la ASE establecen que 7 de cada 10 accidentes automovilísticos se producen bajo estado de intoxicación etílica; de cada 10 personas que mueren en este tipo de accidentes 4 eran los conductores, 2 acompañantes y 4 estaban en el vehículo impactado ó en la vía pública.

Lo anterior se explica debido a que etanol es un depresor del sistema nervioso central. Al estar intoxicado el cerebro pierde la capacidad de controlar los movimientos oculares haciendo más difícil que una persona pueda establecer objetivo, distancia y volumen del vehículo que conduce. Un conductor a una velocidad de 60 km/hr debe mantener el automóvil en su carril, conducir (actividad psicomotriz – mover extremidades -) y prestar atención a lo que le rodea (memoria de trabajo) todas estas acciones se llevan a cabo al mismo tiempo.

El abuso en el consumo de alcohol ocasiona que el cerebro le dé preferencia a una de estas actividades lo que quintuplica las posibilidades de impacto accidental, es decir, existen más posibilidades de morir en un accidente automovilístico cuando se conduce en estado de ebriedad que jugando a la ruleta rusa. Al afectarse la corteza prefrontal, que es el área del cerebro que se encarga del automonitoreo, una persona que ha excedido el consumo de alcohol puede sentir que está en condiciones adecuadas para manejar un auto.

En el D.F. el programa Conduce sin Alcohol Navideño finalizó con la remisión de mil 902 conductores a juzgados cívicos. 1331 conductores hubiesen colisionado de no haber sido detenidos. Al respecto, estudios internacionales en esta materia reportan que los bebedores no alcohólicos conducen en estado de ebriedad en 3 ocasiones antes de participar en un accidente automovilístico y el 85% vuelve a manejar en este estado e los siguientes tres meses.

Se calman unos días, mientras se les pasa el susto, pero después vuelven a manejar bajo los efectos del alcohol. Con un pronóstico de vida a 5 años del 28%, lo que significa que el 72% muere por conducir ebrio en los siguientes 5 años.

!Elige vivir¡

Dr. Félix Aranday Cortés

Terapia desapaciguante para el tratamiento de los trastornos adictivos.

Terapia desapaciguante para el tratamiento de los trastornos adictivos.

La terapia del apapacho y la sobadita de lomo hace de los adictos pacientes profesionales. Se requiere acotar su comportamiento y establecer paradojas personales para que modifiquen su conducta adictiva.

Más del 80% de los individuos que sufren adicciones fallan en su tratamiento ya que manifiestan alteraciones neurológicas que alteran la capacidad de insigth y presentan disminución de la conciencia de sí mismo lo que les impide evaluar la severidad de su trastorno.

Una revisión exhaustiva de literatura científica al respecto reporta alteraciones en:

a) La ínsula que contribuye a funciones como la interocepción, la conciencia de sí mismo y activa la apetencia incontrolable por las drogas.

b) El cíngulo anterior que contribuye a funciones como el automonitoreo, la capacidad de selección de lo que es conveniente para su organismo (lo que establece una seria desventaja en las personas que abusan de sustancias psicoactivas ya que por más daño que provoquen no dejarán de consumirlas).

c) El núcleo estriado dorsal que participa en la formación de hábitos.

El daño de estos circuitos neuronales interrumpe señales que habitualmente le indican la existencia de problemas en los seres humanos, por lo que sus conductas autodestructivas pueden llegar a no preocuparles en lo más mínimo.

Emocionalmente no comprenden las implicaciones de su situación y no establecen contacto con el daño que genera las consecuencias de dichas conductas. Cognitivamente el proceso de pensamiento, aprendizaje, reconocimiento y memoria está alterado por lo que son incapaces de aprender de las consecuencias del consumo de sustancias.

Para incrementar la eficacia del tratamiento de los trastornos afectivos es necesario identificar si existe presencia de estas lesiones. Posteriormente se busca la corrección farmacológica y se establece un tratamiento psicoterapéutico que consiste en asociar la emoción a la cognición, lo que en la mayor parte de los casos genera angustia, pues es complicado comprender el grado de daño que se han y han causado.

Una vez que el paciente abandona su zona de confort se sella el camino de regreso a ella a través de hábitos de vida, conciencia situacional y reconocimiento emocional, de sí mismos y del medio. Logrado esto último, se suspende el tratamiento farmacológico y en algunos casos el individuo puede acceder nuevamente al consumo de sustancias de una forma controlada.

La dificultad de este tipo de tratamiento es que las personas que consumen sustancias lo hacen por el placer que estas generan y muchas veces no toleran “la fase desapaciguadora” inicial del tratamiento. Bien decía mi abuela “no hay borracho que trague lumbre” ni codependiente que se lo permita.

Dr. Félix Aranday Cortés