Actualmente “sabemos” que de “nervios” puede doler el estómago. Pocos dudan que el estrés es una causa de gastritis, colitis e incluso de úlceras gástricas. El estrés, ansiedad o angustia, términos que se emplean como sinónimo, causan envejecimiento prematuro, celulitis, calvicie prematura, osteoporosis y desgaste de piezas dentales. Son un factor de riesgo de infartos al miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Es decir, un pensamiento displacentero activa una cascada neuroendócrina capaz de causar estragos al equilibrio corporal. Nuestro cuerpo a lo largo de la evolución se desarrollo para enfrentar o huir de los depredadores. En la actualidad los depredadores son las metas laborales, la crisis económica, la tarjeta de crédito vencida – “Salir corriendo no soluciona el problema” – así que el cuerpo se llena de mediadores neuroquímicos que le gritan a nuestro

cerebro, corazón y músculos ¡corre!. La normas sociales nos impiden atravesar con una lanza a nuestro jefe, como en la época de las cavernas acostumbrábamos hacerlo, no debemos copular cuando sentimos el impulso sexual (excitación) y en definitiva existe la capacidad física y mecánica para hacerlo. Detener estos poderos impulsos se le llama represión.

El impacto que tiene el material reprimido sobre el organismo (calvicie, gastritis, arrugas, etc) se le llama somatización o desarrollo de síntomas físicos y las distorsiones de los músculos voluntarios o de órganos de los sentidos conversión que son en manifestaciones complejas como ceguera psíquica, convulsiones piscógenas o parálisis, todas ellas no están bajo control voluntario y no pueden explicarse por ningún trastorno físico.

A continuación se describen algunos de los síntomas más frecuentes:

ANESTESIA HISTÉRICA: pérdida de capacidad sensorial como resultado de un conflicto emocional.

MACROPSIA: estado en el que los objetos parecen mayores de lo que son.

MICROPSIA: estado en el que los objetos parecen menores de lo que son[1].

DESPERSONALIZACIÓN: sensación subjetiva de irrealidad, extrañeza o falta de familiaridad con uno mismo.

DESREALIZACIÓN: sensación subjetiva de que el entorno es extraño o irreal; sensación de cambio de la realidad.

FUGA: asunción de una identidad nueva con amnesia de la antigua identidad; a menudo conlleva el viajar o errar por nuevos ambiente.

PERSONALIDAD MÚLTIPLE: una persona que parece tener dos o más personalidades completamente diferentes en distintos momentos. Se denomina trastorno disociativo de la identidad.

DISOCIACIÓN: mecanismo de defensa inconsciente que conlleva la separación de un grupo de procesos mentales o conductuales del resto de la actividad psíquica de la persona; puede producir la separación de una idea de su tono emocional acompañante, como se ve en los trastornos disociativos y conversivos.

Harold I. Kaplan, Benjamin J. Sadock. Sinopsis de Psiquiatría. Ciencias de la conducta Psiquiatría clínica. Editorial Médica Panamericana, S.A., 2001. P 326.

[1] Tanto la macropsia como la micropsia pueden asociarse con trastornos  orgánicos, como las crisis parciales complejas.

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